“Había una fuente extremamente clara, plateada, de ondas transparentes, que ni los pastores, ni las cabras que pacen en la montaña, ni ningún otro animal habían tocado jamás; que ningún pájaro había enturbiado, ni rama caída del árbol”, explica Ovidio. Pero Némesis, diosa de la venganza, hizo que Narciso se acercará a ella, se enamorara de su propio reflejo, y se arrojara a las aguas.

La Unión Deportiva Las Palmas ha sufrido una metamorfosis. Como le sucediera a Narciso, se ha encontrado con sí misma. Los amarillos, antepenúltimos en la clasificación hace unas semanas, han logrado encontrar el buen juego y encadenar nueve partidos consecutivos sin perder. Ahora solo falta no confiarse demasiado, para no acabar como Narciso, muerto al contemplar su propio reflejo.

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